Roberto O. Cacheiro Frías

Abogado - Profesor de la Facultad de Derecho de la UBA - Presidente de la ONG Centro Ibero-Americano de Estudios Internacionales e Interdisciplinarios - Secretario de la Sección de Relaciones Internacionales de la Asociación Argentina de Derecho Internacional -Miembro del Tribunal de Disciplina del Partido Demócrata Cristiano de Capital Federal
 

Por la ignorancia se desciende a la servidumbre.
Por la educación se asciende a la libertad.

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Carta de Camille Claudel a su hermano Paul

Montdevergues, 3 de marzo de 1930.



Querido Paul,

Hoy, 3 de marzo, es el aniversario de mi secuestro en Ville-Evrard: hace 17 años que Rodin y los marchantes de obras de arte me enviaron a hacer penitencia a los asilos psiquiátricos. Después de apoderarse de la obra de toda mi vida sirviéndose de B. para ejecutar su siniestro proyecto me hicieron cumplir años de prisión que bien se merecerían ellos. B. no era más que un agente del que se sirvieron para tenerte al margen y utilizarte para dar este audaz golpe que salió tal y como habían planeado gracias a tu credulidad y a la de mamá y de Louise. No olvides que la mujer de B. es una antigua modelo de Rodin: ahora ves la maquinación de que fui objeto. ¡Qué bonito! ¡todos aquellos millonarios lanzándose contra una artista indefensa! ya que los señores que colaboraron en tan buena acción son todos más de 40 veces millonarios.¡Parece que mi pobre taller, algunos pobres muebles, algunos útiles construidos por mí misma, mi pobre menaje todavía excitaban su codicia! Como la imaginación, el sentimiento, lo nuevo, lo imprevisto que surge de un espíritu desarrollado es algo que les está vedado, cerrados de mollera, cerebros obtusos, eternamente ciegos a la luz, les hace falta alguien que les provea. Ellos lo decían: "nos servismos de una alucinada para encontrar los temas".Tendría que haber al menos algunos estómagos agradecidos que supieran compensar a la pobre mujer a la que despojaron de su genio: ¡no! ¡una casa de locos! ¡ni siquiera el derecho a tener mi propia casa!...(...)

 

Parece que el principal beneficiario de mi taller es el señor Hébrard, editor de obras de arte, calle Royale. Allí se precipitaron todos mis bocetos (más de 300). Parece que ya unos años antes de mi marcha de París, los bocetos que hacía en Villeneuve tomaban el camino de su casa (por qué milagro? Dios sabe) Los encontré en su casa copiados en bronce y firmados por otros artistas: ¡realmente es demasiado fuerte! ...¡Y condenarme a prisión perpetua para que no reclame!Todo esto sale en el fondo del cerebro diabólico de Rodin. Sólo tenía una idea, que cuando él muriera yo podría alzar el vuelo como artista y llegar a ser más que él: era preciso que consiguiera tenerme entre sus garras después de su muerte igual que en vida. Era preciso que yo fuera desgraciada muerto él igual que vivo. ¡Lo ha conseguido punto por punto, porque lo que es desgraciada lo soy!¡Puede que no te importe mucho pero lo soy!(...)Estoy muy aburrida de esta esclavitud. Me gustaría mucho estar en mi casa y cerrar bien la puerta.No sé si podré realizar este sueño, estar en mi casa.(...)No tengo noticias de tus hijos.Muchos saludos para ti y tu familia.C.

 

Después de su relación con Rodin, humillada, Camille se encerró en su propio estudio y se aisló del mundo. Los vecinos de su taller la oían aullar todo el día. Su única relación fueron las decenas de gatos que vagabundeaban por el estudio. Una tarde, tres enfermeros echaron la puerta abajo y le colocaron una camisa de fuerza por orden de su familia. Fue ingresada en un sanatorio mental durante 30 años. Destruyó casi toda su obra y nunca más volvió a esculpir nada. Y allí murió, abandonada y olvidada. Al final de su vida recuperó la cordura, pero nadie la reclamó. A pesar de su recuperación y sus ruegos a su hermano Paul, nunca salió de allí.

 

Fuente: Esta no es mi vida

 

Extraido de: 'Correspondencia de Camille Claudel'. Editorial Síntesis.

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Discurso de Federico García Lorca en su pueblo Fuente de Vaqueros

 

MEDIO PAN Y UN LIBRO

 

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, pues sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

 

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

 

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan, sino medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero también que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano, porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

 

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

 

¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus campos. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

 

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

 

El poeta granadino preparó este discurso con motivo de la inauguración de la biblioteca pública de su pueblo, Fuente Vaqueros, en Septiembre 1931.

 

Fuente: LdeLectura

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Carta de Francisco Bolognesi a su esposa

Arica, 22 de Mayo de 1880

Adorada María Josefa:

Esta será seguramente una de las últimas noticias que te lleguen de mí, porque cada día que pasa vemos que se acerca el peligro y que la amenaza de rendición o aniquilamiento por el enemigo superior a las fuerzas peruanas son latentes y determinantes. Los días y las horas pasan y los oímos como golpes de campana trágica que se esparcen sobre este peñasco de la ciudadela militar, engrandecida por un puñado de patriotas que tiene su plazo contado y su decisión de pelear sin desmayos en el combate para no defraudar al Perú.

¿Qué será de ti amada esposa, tú que me acompañaste con amor y santidad?

¿Qué será de nuestra hija, de su marido, que no me podrán ver y sentir en el hogar común?

Dios va a decidir este drama en que los políticos que fugaron y los que asaltaron el poder tienen la misma responsabilidad, unos y otros han dictado con su incapaz conducta, la sentencia que nos aplicará el enemigo.

Nunca reclames nada para que no crean que mi deber tuvo precio.

Besos para ti y Margarita, abrazos a Melvin.

Francisco Bolognesi Cervantes

 

Francisco Bolognesi Cervantes (Lima, 1816 - Arica, 1880) fue un militar peruano que participó defendiendo a su país en la Guerra con Chile. Es considerado Héroe Nacional del Perú, fue declarado Patrono del Ejército del Perú por el gobierno en 1951 y le nombraron Gran Mariscal del Perú. Además de militar, fue comerciante y gobernador del Callao. Falleció en la batalla de Arica, el 7 de junio de 1880.

Antes de dicho enfrentamiento, ante un emisario chileno que pidió la rendición de la guarnición, Bolognesi dijo: "Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho"

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Carta de la madre de Fernando Lores Tenazoa al alcalde de bajo Amazonas

 

Iquitos, 26 de junio de 1933

 

Señor Alcalde del Consejo Provincial de bajo Amazonas ciudad.

 

Acudo a Ud. recibo de los oficios nº 288 y 289 en donde me comunica que ha sido cambiado el nombre de la Avenida Pastaza; anteriormente Avenida Leguía con el nombre de mi hijo Sargento Fernando Lores, muerto en cumplimiento de su deber en el combate del güeppi el día 26 de marzo del presente año. Agradezco de corazón por la justicia de ese digno consejo de su presidencia; y a la vez quiero comunicarle Sr. Alcalde, que si continúa el conflicto, ofrezco a la patria, el contingente de mi hijo Julio Lores que actualmente se encuentra en Ica; y estoy segura que también sabrá cumplir con su deber de soldado. Dios guíe a Ud.

 

María Tenazoa Vásquez

 

Fernando Lores (1906-1933) fue el representante de la heroicidad del soldado loretano. Fue un joven deportista, nacido en Iquitos, en una cuna humilde. Viajó a Lima, e ingresó como voluntario al ejército en 1928. Fue ascendido a sargento en 1930. En 1931 volvió a Iquitos. En 1933 le envían a la guarnición de Gueppí, en el Putumayo, donde demostró todo su coraje y valor luchando contra las naves colombianas. Herido mortalmente, siguió luchando, hasta que debilitado y sin cartuchos, cayó sobre un charco de sangre lanzando un "Viva al Perú". Murió a los 27 años. Como homenaje a su acción y perennizando su memoria, la Escuela Técnica del Ejército lleva su nombre.

 

Fuente: Atlas Departamental del Perú. Primera edición, 2003. Ediciones Peisa S.A.C. Lima, Perú.

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Cartas de Francisco de Goya

 

A FRANCISCO SABATINI, arquitecto italiano.

Razón de los quadros que yo Don Francisco Goya he executado para Su Magestad que Dios guarde, de orden del Señor Don Francisco Sabatini, Brigadier de los Reales exércitos de Su Magestad y su primer Arquitecto, deviendo serbir de exemplares para los Tapices que an de adornar la pieza donde comen los Sereníssimos Señores Príncipes en el Real Palacio de San Lorenzo, cuyos assumptos y medidas son los siguientes, según consta por el adjunto recibo que presento del Director de la Real Fabrica de Tapices, con sus respectivos precios.

Un quadro que representa un Jabali acosado de quatro perros, tres agarrados a el y uno por tierra vencitlo, y quatro Cazadores que con las bayonetas ban a acabarlo, y su pais correspondiente. De diez pies, y medio de alto, y seis, y medio de ancho. El valor de este quadro es 5.000 reales vellón.

Dos quadros que son sobre ventanas, en el uno están pintados dos perros de caza atados; en el suelo dos escopetas, volsas, frasco, y morral, y su pais correspondiente. En el otro ay pintada una Red colgada de un Arbol, y un perro que sale por debaxo de ella en el suelo una Jaula con un mochuelo dentro, y a el lado otra Jauia con un gilguero, y tres paxaros que vienen bolando acia el mochuelo, el valor de estos dos quadros es 2.500 reales vellón.

Una Rinconera que Representa un cazador cargando su escopeta, y un perro descansando a primer termino, un poco mas atras dos Cazadores ablando, su precio es 1.500 reales vellón.

Otra Rinconera que representa un Cazador que se ba, y lleba dos perros atados, y otro mas apartado a caballo, y su pais correspondiente, su precio es 1.500 reales vellón.

Madrid y Mayo à 24 de 1775.

 

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Razón de unos quadros que yo Francisco Goya, de mi invención, he ejecutado para Su Magestad que Dios guarde, de orden del Señor Don Francisco Savatini, Cavallero del orden de Santiago, Brigadier de los Reales Exércitos de Su Magestad y su primer Arquitecto deviendo servir de ejemplares para los tapizes que an de adornar la pieza donde comen los Serenissimos Señores Príncipes en el Real Palacio del Pardo.Representa el primero, huna venta que an llegado caleseros y arrieros de barias probincias de España, y después de descansar se pusieron a jugar a los naipes y sobre el juego armaron una camorra, y un Murciano, lleba a dos a mal andar, otro por despartir le tira de la chupa y le a roto por la aldilla. Otro por el mismo fin les amenaza con una rama de leña en las manos. Este primer grupo tiene cinco figuras. Ay dos luchando en el suelo, cuasi en el mismo término y otro que no tiene tanto espiritu que está con una piedra en la mano en ademán de querer huir. A la puerta de la venta ay barios: el ventero recoje el dinero y otro que ba a bajar de un caballo con una pistola. Toda la conposición de este cuadro tiene trece figuras y algunas que asoman a lo lejos. Su ancho es dieciseis pies y doze dedos. Alto nuebe pies y trece dedos. Su valor diez mil reales de vellón.

 

El segundo representa un paseo de Andalucia que lo forma una arbolada de Pinos, por donde ba un Jitano y huna Jitana paseando y un chusco que esta sentado con su capa y sonbrero redondo, su calzón de grana con chareteras y galones de oro, media y zapato corespondiente, parece aberle echado alguna flor a la Jitana, a lo que el aconpañante se para para armar camorra y la Jitana le insta a que ande; ay dos amigos del de el sonbrero redondo acechando aber en qué para. Estas cinco figuras están en primer termino y otras tres que estan más lejos. Su Alto nuebe pies y trece dedos, su ancho seis pies y trece dedos. Su valor cinco mil reales de vellon.

 

El tercero representa huno que está bebiendo con una bota a la catalana y un muchacho a su lado (sentados anbos) comiendo un rábano y media libreta; detrás ay tres figuras como que ban por un camino. Su ancho, cinco pies y siete dedos, alto tres pies y onze dedos. Su balor mil y quinientos reales de bellon.

 

El quarto representa una muchacha sentada en un ribazo, con un perrito en el alda, a su lado un muchacho en pie aciéndole sonbra con un quitasol. Su ancho cinco pies y siete dedos, alto tres pies y trece dedos, su valor mil y quinientos reales de vellón.

 

Madrid 12 de Agosto de 1777.

 

Francisco Goya

 

Suman los cuatro: 18.000 reales de vellón

 

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A MARTÍN ZAPATER, comerciante aragonés y amigo de la infancia.

1781.10.20. Madrid

 

Martin mío: Con tus cartas me prebalico, pues si no tubiera el enpeño del cuadro, me arrebataria a irme contigo. Porque es tanto lo que me gustas y tan de mi genio que no es posible el encontrar otro; y cree que mi vida seria el que pudiesemos estar juntos y chocolatear y gastarme mis beintitres reales que tengo con sana paz, y en tu conpañía me pareceria la mayor dicha del mundo. Pero qué poltroncitos que nos bolberíamos. Y en realidad no ay otra cosa que apetecer en este mundo. Con que si me escribes por ese estilo me revientas y me aces pasar unos ratos que me estoy ablando solo y contigo oras y me allo burlado de ber que es mentira y que tal bez mi suerte no me lo permitirá (y que creo que 23 reales es poquito para ese dichoso fin). Bete a la mierda que las ferias a mas de ser friolera lo que me an costado, se las regalo yo a la niña de Manuel y las llebó antes de ayer el chico de Delgado y no le he dado nada del porte porque nos sacaría a los dos con esa friolera que no pesa 4 libras.

 

Mucho me alegro que mateis caza. Yo aqui no puedo salir porque cuestan las cazerías y como sabes que los 30.000 los puse en destilación no est~y para fiestas. Esto no es decir que me falte gracias a Dios, pero no podré este año pagarle a Goycoechea el gasto que ayan echo mis padres asta ber las resultas y la paga de este gran quadro, que si lo an de pagar como se puede suponer an de dar treinta mil. Con que Dios me saque con bien.

 

Da memorias a doña Joaquina con don Antonio, a tus padres y hermanos y a todos los amigos y a Pallás que no tengo umor de bolberlo loco que Torra dice que se caga en él. Camilo parece que quiere benir a las oposiciones de Toledo y es ya tienpo. Manda a tu Paco que te adora.

 

Siento mucho que Ramirez esté con tercianas; dale memorias.

 

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Queridito Martin. Estoy flaco y no trabajo mucho. Aun no he acabado el retrato a caballo de la Señora del Infante, pero le falta poco. Para San Francisco se ban a descubrir los quadros de su Iglesia; abrá mucha bulla porque ya enpieza desde aora; allá se berá cómo salimos. Le he dicho a Ferrer lo que me dices, y dice que no estubo en él el no aberte llebado el dibujo de las flores.

 

As sido un collón de mierda, que yo te esperaba con toda el alma alegre y aora estariamos juntos biendo muchas cosas que no as bisto ni berás tan pronto; y no te quiero decir más porque no te mueras de pesadumbre.

 

A Goycoechea le respondí de los dibujos. No se qué determinación abrá tomado; mucho me alegro que lo ayan echo el director de ese ramo.

 

Porque no me da la regana, no te quiero escribir más si te aré la Virgen en benir de Arenas.

 

Tuyo del alma.

 

Francisco de Goya

 

2 de Julio de 1784.

 

Ferrer y yo no ablamos de otra cosa que de ti (y no lo mereces).

Querido Martín.

 

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Querido Martin mío: Ciertamente que acia ya mucho tiempo que nada sabíamos huno de otro.

Yo he estado sirbiendo al serenisimo Señor Infante don Luis. Seria muy largo el decirte las satisfacciones que le he merecido. He muerto alli muchísima perdiz pues me dio permiso para ello. Ha sentido muchisimo que me hiciesen benir a Madrid con el motibo de mandar el Rey se concluya la Iglesia de San Francisco, pues parece que ba y quíere allí celebrar la función de los ábitos. Yo estoy dando los últimos retoques a mi quadro que ya oyrás ablar como de todos los demás, pues es función muy esperada entre los profesores y deleitantes de las artes. Los otros pintores acen lo mesmo, menos mi cuñado que a respondido que a últimos de este bendrá de Toledo y que su quadro no tiene que tocar.

 

De intereses me ba muy bien. El Infante me dio treinta mil reales en gratificación de dos quadros que le he pintado; quatro quadros que pinté por orden del Consejo de ordenes; ay te enbio una copia de la carta que me an onrrado con el bien entendido, que el uno representa una Concepción, otro San Bernardo, San Benito en otro, y San Raimundo, los quatro figuras del natural. Esto te he de merecer que lo enrredes de modo que no me empiecen a sacrificar los míos a cartas pidiendo, pues te diré la determinación que tengo en mi mente en otra carta. Mi muger está de 8 meses enbarazada y a echo su biaje con felicidad. Tambien mereció que los señores la hiciesen subir a Palacio y acompañarla enseñándole lo bistoso de él.

 

Siento la yndisposición de tu amada madre. La mía quiere bolberse a Zaragoza y estamos esperando una buena ocasión, con que será menester que por tu mano reciban lo que yo les de.

 

Siento que tu no te ayas dibertido en la ocasión de tanta perdiz. A Dios, y manda, que solo por ti y Goycoechea aria un biaje de buena gana.

 

Francisco de Goya

Madrid 13 de Octubre de 1784.

Querido Martin Zapater.

 

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Querido Martin de mi alma: Nada te puedo decir de la bata, porque está mi muger el tienpo que ha que parió en cama y ace tres o quatro dias está algo peor: con que si ha de ser al gusto de ella, el dia que pueda salir de casa serás servido. Yo estoy bueno a Dios gracias.

 

Camilo ha estado estas fiestas en casa y lo está tanbien. Si quieres acerme el fabor de acer saber a mi madre que estamos buenos Camilo y yo, y que se anime asta que podamos hir a berla.

 

De mis cosas na [sic] ay nada por arriba ni creo que habrá, aunque yo no he podido desear mas de lo que ha pasado en este certamen de San Francisco. Ya oyrás decir cosas ordenadas del que todo lo puede que ay causarán más admiración que no aquí; no te las quiero ni apuntar asta berlo si se berifica aunque aqui ya es publico en palacio.

 

Amigo: lo que querian acer conmigo les sucede y de otro modo; que porque lo sabrás precisamente, si sucede, no quiero que salga de mi.

 

Otra te escriviré con más sosiego y a Dios. Manda a tu más afectisimo amigo.

 

Francisco de Goya

 

Amigo: se me pasó el dia de correo y la escribí con equibocacíon.

 

Madrid 14 de enero de 1785.

 

Querido Martín.

 

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Querido Martín: Como hiba diciendo en mis anteriores boy a ber si me dejan satisfacer mi gusto en escrivirte largo, ya que estoy cojo de una caida que tubimos con el birlocho que ya estaba medio ajustado en 90 doblones que es cierto que es alaja (no ay sino tres en Madrid como el): es la ynglesa y echo allá, tan ligero que no se encontrara más que él con un errage excelente dorado y charolado; baya, aun aqui se para la gente a berlo. Salimos a probarlo con un caballo que tanbién conpraba muy bueno ya de diez años pero con todas las circunstancias de bueno para el fin; hibamos su dueño y yo tan grandemente bellismo mobimiento y en nada parece que cabia mejora. Fuera ya de Madrid enpezamos a correr grandemente; llebaba yo los cordones y me dijo: “quiere Vuestra Merced que le aga yo rebolber a la napolitana?” (que él lo era). Le di los cordones deseoso de ber alguna cosa nueba y aprenderla; y corriendo a galope como hiba en lo ancho del camino que aunque era ancho no hera para himaginar lo que el executó, con que la buelta fue que fuimos a parar birlocho, caballo y nosotros, dando bolteretas; y muchas gracias a Dios de lo poco que fue, que el peor librado fui yo, y no es mas que estar desde el dia de San Tiago que sucedió asta oy, que espero a mi cirujano de Camara a ber si me da licencia de andar algo, que por el tubillo la pierna drecha es la ofendida, pero no ay rotura ni dislocación.

 

Me abia yo establecido un modo de vida enbidiable; yo no acia antesala ninguna, el que queria algo mio me buscaba; yo me acia desear mas y sí no era personage muy elebado, o con empeño de algun amigo no trabajaba nada para nadie; y por lo mismo que yo me acia tan preciso no me dejaban (ni aun me dejan) que no se cómo he de cumplir, estando asi tan inpensado como puedas tu estar de lo mas remoto. Sabia yo que abia pretendientes por el ramo de tapices, y no me interesaba mas que alegrarme de que algunos profesores de los de más merito tubiesen su acomodo. Hun dia me henbió a llamar Bayeu (que no corriamos mucho) lo que me causó mucha estrañeza; me enpezó a decir que el servicio de el Rey siempre era apetecible y que él abia enpezado con doce mil reales y que estos los cobraba por mano de Mengs y solo por ayudante suyo, y que aora tenia yo mejor proporción para entrar a servir al Rey con Ramón y que ya estabamos consultados por que a él y a Maella les abia bajado una orden del Rey que se buscasen los mejores pintores que ubiere en España y que propusiesen uno cada uno; y que él abia propuesto a su Hermano y que abia echo de modo que Maella me propusiera a mi para pintar los exemplares para la fábrica de tapices y cualquier otra clase de obra para el Real servicio, con quince mil reales anuales. Yo le di las gracias y me quedé sin saber lo que me sucedia: de alli a dos días ya tubimos el abiso de que el Rey ya lo abía decretado en los mismos términos que se a dicho; de modo que cuando yo lo supe ya estaba decretado y abisado a tesoreria general. Fuimos a besar la mano al Rey, Principe, Ynfantes etc. y cátame aqui, sin saber cómo, echo todo el fregado.

Con lo que yo tenia conpongo poco más de 28.000 reales, que no quiero más gracias a Dios, lo que te ofrezco con las beras que sabes: no tienes que decir que no estoy ablador.

Darás memorias a Don Juan Martin y esta adjunta az que la reciva mi Hermana. Tuyo y siempre tuyo.

Francisco de Goya

Madrid 1 de Agosto de 1786.

No he visto aun a Pallás para darle la carta.

Querido Martín.

 

Francisco de Goya y Lucientes (Zaragoza, 1746 – Francia, 1828) fue un pintor y grabador español, considerado uno de los grandes maestros de la pintura de su país. Marcado por la obra de Velázquez, influyó en gran parte de la pintura contemporánea. En 1771 se fue a Italia, donde pasó aproximadamente un año. En 1789 fue nombrado pintor de cámara por Carlos IV y en 1799 ascendió a primer pintor de cámara, decisión que le convirtió en el pintor oficial de Palacio. En 1824 decidió exiliarse a Francia. Allí, en Burdeos trabajó la técnica de la litografía. Aunque hizo una breve visita a Madrid en 1826, murió dos años más tarde en el exilio, en Burdeos.

 

Fuente: Universidad de Zaragoza.

 

Cartas pertenecientes a "Francisco de Goya, Diplomatario", de Ángel Canellas López. Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1981.

 

Carta de Miguel Grau a Carmela Carvajal

 

Carta enviada por Sergio Labarthe (Lima, Perú). Gracias por tu colaboración.

 

Monitor Huáscar

 

Al ancla, Pisagua, Junio 2 de 1879

 

Dignísima señora:

 

Un sagrado deber me autoriza a dirigirme a Ud. y siento profundamente que esta carta, por las luchas que va a rememorar, contribuya a aumentar el dolor que hoy justamente debe dominarla. En el combate naval del 21 próximo pasado que tuvo lugar en las aguas de Iquique, entre las naves peruanas y chilenas, su digno y valeroso esposo, el capitán de fragata don Arturo Prat, comandante de la “Esmeralda”, fue como usted no lo ignorara ya, victima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su patria. Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento y acompañándola en su duelo, cumplo con el penoso y triste deber de enviarle las para usted inestimables prendas que se encontraron en su poder, y que son las que figuran en la lista adjunta. Ellas le servirán indudablemente de algún consuelo en medio de su desgracia y por eso me he anticipado a remitírselas.

 

Reiterándole mis sentimientos de condolencia, logro, señora, la oportunidad para ofrecerle mis servicios, consideraciones y respetos con que me suscribo de usted, señora, muy afectísimo seguro servidor.

Miguel Grau

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Carmela Carvajal le responde con esta carta:

Señor don Miguel Grau

 

Distinguido señor:

 

Recibí su fina y estimada carta fechada a bordo del “Huáscar” en 2 de junio del corriente año. En ella, con la hidalguía del caballero antiguo, se digna usted acompañarme en mi dolor, deplorando sinceramente la muerte de mi esposo, y tiene la generosidad de enviarme las queridas prendas que se encontraban sobre la persona de mi Arturo, prendas para mí de un valor inestimable por ser, o consagradas por su afecto, como los retratos, o consagradas por su martirio como la espada que lleva su adorado nombre.

Al proferir la palabra martirio no crea usted señor, que sea mi intento inculpar al jefe del “Huáscar” la muerte de mi esposo. Por el contrario, tengo la conciencia de que el distinguido jefe que, arrostrando el furor de innobles pasiones sobreexcitadas por la guerra, tiene hoy el valor, cuando aún palpitan los recuerdos de Iquique, de asociarse a mi duelo y de poner muy alto el nombre y la conducta de mi esposo en esa jornada, y que tiene aún el más raro valor de desprenderse de un valioso trofeo poniendo en mis manos una espada que ha cobrado un precio extraordinario por el hecho mismo de no haber sido jamás rendida; un jefe semejante, un corazón tan noble, se habría, estoy cierta, interpuesto, de haberla podido, entre el matador y su víctima, y habría ahorrado un sacrificio tan estéril para su patria como desastroso para mi corazón.

 

A este propósito, no puedo menos de expresar a usted que es altamente consolador, en medio de las calamidades que origina la guerra, presenciar el grandioso despliegue de sentimientos magnánimos y luchas inmortales que hacen revivir en esta América las escenas y los hombres de la epopeya antigua.

 

Profundamente reconocida por la caballerosidad de su procedimiento hacia mi persona y por las nobles palabras con que se digna honrar la memoria de mi esposo, me ofrezco muy respetuosamente de usted atenta y afma. S.S.

Carmela Carvajal de Prat

 

Miguel Grau Seminario (Perú, 1834 - Bolivia, 1879) fue un marino, almirante de la Marina de Guerra del Perú y destacado patriota peruano. Entre los años 1879 y 1883 se produce la Guerra del Pacífico, y Grau se enfrenta en el combate de entre Perú y Chile, siendo el vencedor en el Combate Naval de Iquique. En un gesto de caballerosidad, le envía una carta a Carmela Carvajal, viuda del capitán Arturo Prat, comandante de la Esmeralda, muerto en la cubierta del Huáscar. Una carta en la que elogiaba la actuación de su esposo y le enviaba algunas de sus prendas personales, entre ellas su espada.

 

Fuente: Wikisource

 

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Cartas de Santa Clara de Asís a Santa Inés de Praga

 

CARTA I

 

A la venerable y santísima virgen, doña Inés, hija del excelentísimo e ilustrísimo rey de Bohemia, Clara, indigna servidora de Jesucristo y sierva inútil de las damas encerradas del monasterio de San Damián, súbdita y sierva suya en todo, se le encomienda de manera absoluta con especial reverencia y le desea que obtenga la gloria de la felicidad eterna.

 

Al llegar a mis oídos la honestísima fama de vuestro santo comportamiento religioso y de vuestra vida, que se ha divulgado egregiamente, no sólo hasta mí, sino por casi toda la tierra, me alegro muchísimo en el Señor y salto de gozo; a causa de eso, no sólo yo personalmente puedo saltar de gozo, sino todos los que sirven y desean servir a Jesucristo. Y el motivo de esto es que, cuando vos hubierais podido disfrutar más que nadie de las pompas y honores y dignidades del siglo, desposándoos legítimamente con el ínclito Emperador con gloria excelente, como convenía a vuestra excelencia y a la suya, desdeñando todas esas cosas, vos habéis elegido más bien, con entereza de ánimo y con todo el afecto de vuestro corazón, la santísima pobreza y la penuria corporal, tomando un esposo de más noble linaje, el Señor Jesucristo, que guardará vuestra virginidad siempre inmaculada e ilesa.

 

Cuando lo amáis, sois casta; cuando lo tocáis, os volvéis más pura; cuando lo aceptáis, sois virgen. Su poder es más fuerte, su generosidad más excelsa, su aspecto más hermoso, su amor más suave y toda su gracia más elegante. Ya estáis vos estrechamente abrazada a Aquel que ha ornado vuestro pecho con piedras preciosas y ha colgado de vuestras orejas margaritas inestimables, y os ha envuelto toda de perlas brillantes y resplandecientes, y ha puesto sobre vuestra cabeza una corona de oro marcada con el signo de la santidad.

 

Por tanto, hermana carísima, o más bien, señora sumamente venerable, porque sois esposa y madre y hermana de mi Señor Jesucristo, tan esplendorosamente distinguida por el estandarte de la virginidad inviolable y de la santísima pobreza, confortaos en el santo servicio comenzado con el deseo ardiente del pobre Crucificado, el cual soportó la pasión de la cruz por todos nosotros, librándonos del poder del príncipe de las tinieblas, poder al que estábamos encadenados por la transgresión del primer hombre, y reconciliándonos con Dios Padre.

 

¡Oh bienaventurada pobreza, que da riquezas eternas a quienes la aman y abrazan! ¡Oh santa pobreza, que a los que la poseen y desean les es prometido por Dios el reino de los cielos, y les son ofrecidas, sin duda alguna, hasta la eterna gloria y la vida bienaventurada! ¡Oh piadosa pobreza, a la que el Señor Jesucristo se dignó abrazar con preferencia sobre todas las cosas, Él, que regía y rige cielo y tierra, que, además, lo dijo y las cosas fueron hechas! Pues las zorras, dice Él, tienen madrigueras, y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del hombre, es decir, Cristo, no tiene donde reclinar la cabeza (cf. Mt 8,20), sino que, inclinada la cabeza, entregó el espíritu (cf. Jn 19,30).

 

Por consiguiente, si tan grande y tan importante Señor, al venir al seno de la Virgen, quiso aparecer en el mundo, despreciado, indigente y pobre, para que los hombres, que eran paupérrimos e indigentes, y que sufrían una indigencia extrema de alimento celestial, se hicieran en Él ricos mediante la posesión del reino de los cielos, saltad de gozo y alegraos muchísimo, colmada de inmenso gozo y alegría espiritual, porque, por haber preferido vos el desprecio del siglo a los honores, la pobreza a las riquezas temporales, y guardar los tesoros en el cielo antes que en la tierra, allá donde ni la herrumbre los corroe, ni los come la polilla, ni los ladrones los desentierran y roban, vuestra recompensa es copiosísima en los cielos, y habéis merecido dignamente ser llamada hermana, esposa y madre del Hijo del Altísimo Padre y de la gloriosa Virgen.

 

Pues creo firmemente que vos sabíais que el Señor no da ni promete el reino de los cielos sino a los pobres, porque cuando se ama una cosa temporal, se pierde el fruto de la caridad; que no se puede servir a Dios y al dinero, porque o se ama a uno y se aborrece al otro, o se servirá a uno y se despreciará al otro; y que un hombre vestido no puede luchar con otro desnudo, porque es más pronto derribado al suelo el que tiene de donde ser asido; y que no se puede permanecer glorioso en el siglo y luego reinar allá con Cristo; y que antes podrá pasar un camello por el ojo de una aguja, que subir un rico al reino de los cielos. Por eso vos os habéis despojado de los vestidos, esto es, de las riquezas temporales, a fin de evitar absolutamente sucumbir en el combate, para que podáis entrar en el reino de los cielos por el camino estrecho y la puerta angosta. Qué negocio tan grande y loable: dejar las cosas temporales por las eternas, merecer las cosas celestiales por las terrenas, recibir el ciento por uno, y poseer la bienaventurada vida eterna.

 

Por lo cual consideré que, en cuanto puedo, debía suplicar a vuestra excelencia y santidad, con humildes preces, en las entrañas de Cristo, que os dignéis confortaros en su santo servicio, creciendo de lo bueno a lo mejor, de virtudes en virtudes, para que Aquel a quien servís con todo el deseo de vuestra alma, se digne daros con profusión los premios deseados.

 

Os ruego también en el Señor, como puedo, que os dignéis encomendarnos en vuestras santísimas oraciones, a mí, vuestra servidora, aunque inútil, y a las demás hermanas, tan afectas a vos, que moran conmigo en este monasterio, para que, con la ayuda de esas oraciones, podamos merecer la misericordia de Jesucristo, y merezcamos igualmente gozar junto con vos de la visión eterna.

 

Que os vaya bien en el Señor, y orad por mí.

 

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CARTA II

 

(Escrita entre los años 1234 y 1238)

 

A la hija del Rey de reyes, sierva del Señor de señores, esposa dignísima de Jesucristo y, por eso, reina nobilísima, señora Inés, Clara, sierva inútil e indigna de las Damas Pobres, le desea salud y que viva siempre en suma pobreza.

 

Doy gracias al espléndido dispensador de la gracia, de quien sabemos que procede toda dádiva óptima y todo don perfecto, porque te ha adornado con tantos títulos de virtud y te ha hecho brillar con las insignias de tanta perfección, para que, convertida en diligente imitadora del Padre perfecto, merezcas llegar a ser perfecta, a fin de que sus ojos no vean en ti nada imperfecto.

 

Ésta es la perfección por la que el mismo Rey te asociará a sí en el tálamo celestial, donde se asienta glorioso en el solio de estrellas, porque, menospreciando las grandezas de un reino terrenal y estimando poco dignas las ofertas de un matrimonio imperial, convertida en émula de la santísima pobreza en espíritu de gran humildad y de ardentísima caridad, te has adherido a las huellas de Aquel a quien has merecido unirte en matrimonio.

 

Como he sabido que estás colmada de virtudes, renuncio a ser prolija en la expresión y no quiero cargarte de palabras superfluas, aunque a ti no te parezca superfluo nada que pueda proporcionarte algún consuelo. Sin embargo, porque una sola cosa es necesaria, ésta sola te suplico y aconsejo por amor de Aquel a quien te ofreciste como hostia santa y agradable: que acordándote de tu propósito, como otra Raquel, y viendo siempre tu punto de partida, retengas lo que tienes, hagas lo que haces, y no lo dejes, sino que, con andar apresurado, con paso ligero, sin que tropiecen tus pies, para que tus pasos no recojan siquiera el polvo, segura, gozosa y alegre, marcha con prudencia por el camino de la felicidad, no creyendo ni consintiendo a nadie que quiera apartarte de este propósito o que te ponga algún obstáculo en el camino para que no cumplas tus votos al Altísimo en aquella perfección a la que te ha llamado el Espíritu del Señor.

 

Y en esto, para que recorras con mayor seguridad el camino de los mandamientos del Señor, sigue el consejo de nuestro venerable padre, nuestro hermano Elías, ministro general; antepónlo a los consejos de los demás y considéralo como más preciado para ti que cualquier otro don. Y si alguien te dijera otra cosa o te sugiriera otra cosa, que impida tu perfección o que parezca contraria a la vocación divina, aunque debas venerarlo, no quieras, sin embargo, seguir su consejo, sino, virgen pobre, abraza a Cristo pobre.

 

Míralo hecho despreciable por ti y síguelo, hecha tú despreciable por Él en este mundo. Reina nobilísima, mira atentamente, considera, contempla, deseando imitarlo, a tu Esposo, el más hermoso de los hijos de los hombres, que, por tu salvación, se ha hecho el más vil de los hombres, despreciado, golpeado y flagelado de múltiples formas en todo su cuerpo, muriendo en medio de las mismas angustias de la cruz.

 

Si sufres con Él, reinarás con Él; si lloras con Él, gozarás con Él; si mueres con Él en la cruz de la tribulación, poseerás con Él las mansiones celestes en el esplendor de los santos, y tu nombre será inscrito en el libro de la vida, y será glorioso entre los hombres. Por lo cual, participarás para siempre y por los siglos de los siglos, de la gloria del reino celestial a cambio de las cosas terrenas y transitorias, de los bienes eternos a cambio de los perecederos, y vivirás por los siglos de los siglos.

 

Que te vaya bien, carísima hermana y señora, por el Señor tu esposo; y procura encomendarnos al Señor en tus devotas oraciones, a mí y a mis hermanas, que nos alegramos de los bienes del Señor que Él obra en ti por su gracia. Recomiéndanos también, y mucho, a tus hermanas.

 

Santa Clara de Asís (Italia, 1194–1253), fue una religiosa y santa, seguidora de San Francisco de Asís, con el que fundó la segunda orden franciscana o de hermanas clarisas. Mantuvo un dialogo epistolar con la hija del Rey de Bohemia, Inés, que, después de haber rechazado las bodas con Enrique VII y con Enrique II de Inglaterra, optó por la vida religiosa, y vistió el hábito de hermana pobre en el Monasterio de Praga que ella misma había fundado.

 

Fuente: Franciscanos.Org

 

 

 

 

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